Erase una vez…il était une fois – Neurocoaching

Neurocoaching

Todo lo que imagines, es posible desde que la idea llega a tu mente

 

LideraTuVida_MaritéRodríguez

Muchas personas han llegado a mi como profesional de Neurocoahcing para encontrar su objetivo en la vida y una vez que estaban en el camino trabajando y trabajando con pasión y energía, les han sucedido hechos que les hacían sentir que su propósito de vida les esquivaba, hacen un viaje a la ambición.

Si algo ha sido evidencia con todas las personas que he trabajado es que todo es posible en ti siempre que se ha manifestado la idea en tu mente, se trata de inspirarse y los recursos llegan.

Suelo contarles una fábula que me contaba mi abuela muy antigua para que saquen su propia reflexión:

Il était une fois (érase una vez) un hortelano que había apostado todo para sembrar una cosecha con los mejores frutos.

Caminaba abatido por llorando por el bosque porque la cosecha se había echado a perder y su mujer que era muy marimandona iba a volver a arremeter contra él.

Y efectivamente, al llegar a su casa y comentarle a su mujer que la cosecha no daría el dinero ni los frutos que esperaban la mujer le insultó y le echó de su casa.

  • «No tenemos ni para comer», le dijo.»¡Fuera viejo tonto, no sirves para nada!, buscaré otro esposo.»

El hortelano en llanto marchó al bosque a dormir con sólo una vieja manta corroída que guardaba en su antiguo establo.

  • «Hasta el burro tuve que vender, ya no me queda nada.» Se dijo.

Juan iba pensando, sólo me quedas tu Dios y si no me sacas de esta ya no sé qué es lo que voy a hacer.

Miró sus manos endurecidas de tanto trabajar y vacías de todo, reposó su cabeza en un árbol y se durmió. A la mañana siguiente, cuando se alejaba de su casa, escuchó una voz que le dijo:

  • «¿Juan dónde vas? » Juan pegó un bote y se paró al instante.
  • «No lo sé» respondió «Lo he perdido todo por un sueño de abundancia»

Y la voz respondió:

  • «Sembraste y no recogiste fruto. Por ello te voy a dar algo, dos cosas y tú mismo entenderás la respuesta».

Y le entregó una servilleta y un burro.

  • «Abre la servilleta y di, servilleta componte.» Juan estupefacto cogió la servilleta y le dijo, ¡SERVILLETA COMPONTE!» En aquella servilleta aparecieron los más ricos y exquisitos manjares.

Juan muy contento retrocedió y regresó a su casa. En esta ocasión con lágrimas de alegría llamó a la puerta esperando que abriese su mujer.

Cuando su mujer abrió la puerta, dijo:

  • «¿Qué haces ahí payaso, no te dije que volvieses?»
  • «Te he traído algo, deja que te lo muestre. Si no te agrada no volveré» dijo Juan medio tartamudeando, su cuerpo de casi dos metros, de brazos fuertes y ancha espalda, temblaba de arriba a abajo.

Entró a la casa abrió la servilleta en la mesa y dijo ¡Servilleta componte! y la mesa se llenó de los mejores manjares y buen vino..

  • La mujer le miró y respondió, deja que invite a mi familia. Espérate y no comas nada hasta que regrese.
  • Juan la respondió, está bien pero no le cuentes lo que hace la servilleta a nadie. «Me la dió Dios»

Salió de la casa y se fue a hablar con su hermano y hermana, y estas fueron sus palabras: «El tonto de Juan se ha encontrado una servilleta que es mágica, como es tonto le emborracharemos, le quitaremos la servilleta y por fin podré deshacerme de él y echarle, no antes sin haberme quedado con lo que trajo.

Y así sucedió. Juan entusiasmado hablaba con unos y otros, disfrutaba viendo a su querida familia disfrutando reunidos en la misma mesa y tomaba vino. Cuando se embriagó, el hermano de su esposa le golpeó en la cabeza, le montó en su caballo y lo tiró en el bosque. Le dijo, ¡¡olvídate!! Te golpeaste y no sabes ni lo que tienes, ni lo que dices.

  • «¡Que te quede claro!»

Juan mareado se arrodilló bajó la cabeza y la apoyó en el suelo y lloró desconsolado durante al menos una hora. Después de ese tiempo. Otra vez un aroma a rosas y una voz fuertísima resonó en sus oídos:

  •  «¿Pero que te ha pasado hijo? ¿Es que no lo ves?» …»¡Ay..ay…padre que mal me siento!»
  • «Te daré algo Juan y esta vez úsalo como te digo, toma este borriquito y este cuerno».
  • «Si padre ¿Y qué hago con ellos? ¿Me marcho? Es que quiero tanto a mi esposa»
  • «Llega a tu casa mete al burro en el establo y avisa a tu mujer y tu familia. No lo uses hasta entonces y di burro caga, Y si te vuelven a intentar engañar saca el cuerno del bolsillo y di ¡JUAN SAL DEL CUERNO!»

Y así lo hizo. Regresó metió el burro en el establo y avisó a su mujer y a su familia.

  • «¿Qué me traes está vez Juan? La servilleta me pertenecía por lo que he tenido que aguantarte».
  • «Avisa a tu familia y venid al establo es Dios quien me ha dado algo para vosotros, dales otra oportunidad».

Y cuando estaban todos en el establo, Juan dijo ¡BURRITO CAGA! y el burrito comenzó a cagar dinero, monedas y monedas de oro cagaba el burrito.

A su esposa y a su familia se le saltaban los ojos de las órbitas y el hermano cogió un palo y comenzó a atizar a Juan para quitarle el burrito.

Juan calló al suelo y metió la mano en su bolsillo y dijo ¡JUAN SAL DEL CUERNO! y el cuerno comenzó a volar, les golpeó en las piernas a toda familia y a su esposa hasta que cayeron al suelo. Juan se incorporó y les dijo devolvedme mi servilleta. Levántate mujer y ve a por ella.

Juan guardó aquello que le había dado Dios, puso las alforjas en su borriquito, cerró la puerta y se marchó.

Nunca se revienta la moraleja de una fábula porque cada persona vive la historia de la misma de un modo y cada uno coge aquello que necesita. Su propia moraleja.

Según el Neurocoaching una fábula, contar una historia es el modo más maravilloso de conectar el cerebro emocional de la personas que se refleja en alguno de los personajes.

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